miércoles, 14 de septiembre de 2011


Como cada fiestas patrias me voy a acampar, hacer un asado en la ruralidad y de paso escapar de todas las masas azucaradas, de dudosa procedencia patriótica que son tan propias del dieciocho.
Nos llevamos por supuesto mucho mote con huesillo, claro endulzado con sucralosa cancerígena, por que como es obvio no se puede perder la talla por una fiesta, menos si esta esta próxima al verano. Al menos eso es lo que dice la gente los días post-dieciocho.

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